Nunca sabemos si el tiempo corre a nuestro favor o en nuestra contra, quizá porque hasta que no decidimos con seguridad lo que esperamos conseguir, hasta que no tenemos claro cuales son nuestras metas o aspiraciones, no somos conscientes de la valía que tiene el tiempo.
Cuando no tienes nada claro, no encuentras nada que hacer, entonces, el tiempo se te hace eterno, tienes ganas de que corra lo más rápido posible. Sin embargo, en el momento en el que tienes claras tus metas, cuales son tus aspiraciones o qué es lo que realmente quieres en esta vida, sobre todo, cuando ya has decidido cómo quieres vivirla, te das cuenta de que el tiempo se pasa demasiado rápido, te gustaría detenerlo aunque eso te resulte imposible.
Sobre todo, en el instante en el que te das cuenta de los errores cometidos, es en ese momento cuando desearías volver atrás en el tiempo, para poder evitar cometerlos, aunque se supone que cometiéndolos es cuando realmente aprendes de ellos. Cuando le haces daño a alguien, aunque no sean esas las intenciones, desearías volver al momento en el que todo empezaba, cuando no había ningún problema. Esos, son simples recuerdos, pero nos hacen felices momentáneamente. Muchas veces, no sabemos como rectificar o cómo arreglar esos errores, porque en ocasiones un simple "LO SIENTO", no sirve para nada.
¿Por qué si somos capaces de cometer errores, luego no somos capaces de encontrar la manera de obtener el perdón? Es muy fácil darse cuenta de las cosas, cuando se ven desde la barrera, desde luego vistas desde adentro, son mucho más complicadas...
El tiempo es sabio y sabe el por qué de muchas cosas, quizá sepa más que nosotros mismos, aún así, por más que intentemos corregir nuestros errores, el paso del tiempo será quién diga si cada momento en el que luchamos por algo tuvo sentido o, por el contrario, fue en vano.
En muchas ocasiones nos encontramos, ante un momento en el que debemos tomar una decisión que afecte a nuestro futuro de manera directa o indirecta, pero que nos afecta... Es el momento de empezar con nuestras decisiones y de esta manera, empezar a vivir nuestra propia vida.
Llega el momento de no dejar que sean los demás los que vivan nuestra vida. Debemos ser nosotros los que dirijamos nuestra vida y la vivamos a nuestra manera, cometiendo más o menos errores. Es el momento de comenzar de nuevo.
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