viernes, 3 de junio de 2011

Palabras...

¿Cuántas veces habremos dicho algunas cosas, sin pensar en que a la otra persona le puedan sentar mal? Cuando aprendemos a hablar nadie nos dice, que con el tiempo todo eso que aprendemos de pequeños puede hacer daño, incluso a esas personas a las que tanto queremos.

Pero, ¿por qué siempre nos tenemos que dar cuenta de las cosas después de haberlas hecho? ¿no podríamos darnos cuenta del daño que podemos hacer con esas palabras? Si todos nosotros nos parásemos a pensar en lo que decimos día a día, seguro que más de uno se sorprendería por todo el daño que pueden llegar a hacer esas palabras que había dicho sin pararse a pensar que podrían herir a alguien.

Creo que es momento de pedir perdón por todas las veces que he dicho alguna cosa sin pensar en las consecuencias que esas palabras según a quién se las dijese podían sentar mal. Por todo eso debo pedir PERDÓN. 

Lo he pasado muy mal por el daño que me han hecho las palabras según quién las dijese y cómo. No sé si esa persona lo hizo con esa intención o no, pero no le guardo ningún rencor, porque también entiendo que a veces cuando las cosas no salen como a nosotros nos gustaría pagamos nuestro enfado con el primero que pasa, sin que esa persona tenga ninguna culpa de lo que nos pasa.

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